Comprar un coche de segunda mano entre particulares no termina cuando firmas el contrato y pagas al vendedor. Queda un trámite con Hacienda que muchos compradores descubren tarde: el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales, más conocido como ITP. Es un impuesto autonómico que grava la compraventa y que, si no lo liquidas a tiempo, puede acabar costándote recargos e intereses.

En esta guía te explicamos con claridad qué es el ITP de un coche, quién lo paga, cómo se calcula la base imponible, cuánto varía según tu comunidad autónoma y qué plazos y exenciones existen. Sin humo y con los datos que de verdad necesitas antes de cerrar la compra.

¿Qué es el ITP de un coche?

El ITP es un impuesto indirecto cedido a las comunidades autónomas que grava, entre otras cosas, las transmisiones patrimoniales onerosas; es decir, las compraventas entre particulares. Cuando adquieres un vehículo usado a otra persona, y no a una empresa, esa operación tributa por ITP.

La clave está en quién vende. Si compras el coche a un particular, pagas ITP. Si lo compras a un concesionario o una empresa, la operación lleva IVA y no pagas ITP: ambos impuestos son excluyentes y nunca se pagan los dos por la misma compra. Por eso el ITP es, en la práctica, el impuesto del mercado de segunda mano entre particulares.

¿Quién paga el ITP, el comprador o el vendedor?

Lo paga siempre el comprador. La ley lo define como el sujeto pasivo del impuesto: es quien adquiere el bien y, por tanto, quien debe presentar la autoliquidación y abonar la cuota. El vendedor no tiene que ingresar nada por este concepto.

Conviene tenerlo claro antes de negociar el precio, porque el ITP es un coste añadido que no aparece en el anuncio. A la cantidad que pagas por el coche debes sumarle el impuesto y el cambio de titularidad en la DGT. Si quieres una estimación completa de todo lo que cuesta el trámite, puedes usar nuestra calculadora del coste del cambio de nombre, que incluye la tasa oficial de Tráfico de 55,70 €.

Cómo se calcula la base imponible

Aquí está el punto que más sorprende. La base sobre la que se aplica el impuesto no es simplemente lo que pagaste: es el mayor de estos dos valores:

  • El precio real que has pagado por el coche, el que figura en el contrato de compraventa.
  • El valor fiscal del vehículo según las tablas oficiales de Hacienda.

Hacienda publica cada año una orden ministerial con los precios medios de venta de los vehículos por marca, modelo y versión. A ese precio medio se le aplica un coeficiente de depreciación según los años de antigüedad: en torno al 100 % durante el primer año, alrededor del 47 % entre el cuarto y el quinto año, y hasta un mínimo del 10 % cuando el coche supera los doce años. El resultado es el valor fiscal.

Si compraste el coche barato pero las tablas le asignan un valor superior, Hacienda calcula el ITP sobre el valor de las tablas, no sobre lo que pagaste. Entender cómo pierde valor un vehículo con los años te ayuda a anticipar esa cifra; para hacerte una idea puedes apoyarte en nuestra calculadora de depreciación del coche.

Cuidado con los contratos donde se declara un precio muy por debajo del real para «pagar menos impuestos». No sirve de nada: Hacienda liquida sobre el valor de sus tablas si es mayor, y además un precio artificialmente bajo puede darte problemas para reclamar si el coche resulta tener cargas o vicios ocultos.

El tipo impositivo: cada comunidad decide

Como el ITP está cedido a las autonomías, el porcentaje que se aplica depende de dónde tengas tu residencia fiscal, no de dónde compres el coche. El tipo general se mueve, de forma orientativa, entre el 4 % y el 8 % de la base imponible.

Algunas comunidades aplican un tipo reducido cercano al 4 %, otras rondan el 6 % y varias llegan al 8 %. Además, muchas autonomías establecen cuotas fijas para coches antiguos y de escaso valor: por ejemplo, importes cerrados de unas pocas decenas de euros para vehículos con más de diez o doce años y cilindrada moderada, en lugar de aplicar un porcentaje. Antes de comprar, consulta la normativa vigente de tu comunidad para saber exactamente qué tipo o cuota te corresponde.

Plazos: tienes 30 días hábiles

Desde la fecha del contrato de compraventa dispones de 30 días hábiles para presentar la autoliquidación del ITP. Se hace con el modelo 620 (o el 621 en algunas comunidades), disponible en la sede electrónica de la administración autonómica, y se puede tramitar de forma telemática o presencial.

Es importante respetar el plazo porque, además, la DGT te exigirá el justificante de pago del ITP para hacer el cambio de titularidad a tu nombre. Sin ese documento no podrás completar la transferencia. Si presentas fuera de plazo, Hacienda aplica recargos que aumentan con el tiempo, y si media requerimiento previo, también sanciones e intereses de demora.

Exenciones y casos en los que no pagas ITP

No todas las operaciones tributan igual. Estos son los supuestos más habituales en los que el ITP no se aplica o se reduce:

  • Compra a empresa o concesionario: la venta lleva IVA, así que no hay ITP.
  • Comerciante de vehículos usados que compra para revender: existe una exención específica siempre que el coche se venda de nuevo dentro del plazo legal.
  • Personas con discapacidad: varias comunidades contemplan bonificaciones o exenciones para vehículos adaptados o adquiridos por personas con movilidad reducida, con requisitos concretos.
  • Herencias y donaciones: si recibes el coche por herencia o donación no pagas ITP, sino el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, que es distinto.

Las condiciones exactas varían de una autonomía a otra, así que, si crees que puedes acogerte a alguna, verifica los requisitos en tu comunidad antes de liquidar.

Checklist antes de firmar la compra

Para que el ITP no te pille por sorpresa y la compra salga redonda, repasa estos puntos:

  • Confirma si compras a particular (ITP) o a empresa (IVA).
  • Calcula la base imponible comparando el precio pagado con el valor fiscal de las tablas.
  • Averigua el tipo o la cuota fija vigente en tu comunidad autónoma.
  • Reserva el importe del impuesto y de la tasa de la DGT en tu presupuesto.
  • Anota la fecha del contrato para no superar los 30 días hábiles.

Y, sobre todo, asegúrate de que el coche merece lo que pagas por él. Antes de firmar nada, comprueba el historial del vehículo por su matrícula: sabrás si arrastra cargas, kilómetros manipulados, siniestros graves o deudas pendientes. Pagar el ITP de un coche con sorpresas ocultas es el peor negocio posible, y evitarlo está en tu mano.

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